miércoles, 7 de enero de 2009

cuando se cierran puertas, se abren ventanas...

7 de enero de 1457

Sigo en Brignoles, esperando al grupo "de asalto". Entre comillas, porque al final no asaltaron nada.
La ciudad - blanco se defendió bien, hubo problemas en el medio, y aparentemente ya nos separamos de los piratas. El enfriamiento de relaciones post Montauban hizo eco en este asalto, porque se podría haber atrasado un día pero la codicia pudo más.

Quiero deshacerme del pasado, de este "prontuario" breve pero conocido, de Montauban. ¿Saben que estuve allí? ¿O es idea mía? Sólo sé que a mi paso, se levantan los Mariscales y se ponen en guardia permanente. Cuando entro en una taberna, o paseo por la plaza del pueblo, siento que saben de mi pasado, que me miran de reojo y murmuran.
También es mi culpa: el poder tomar casas durante la madrugada sin problemas, amaneciendo como "una más del pueblo", unido a mi afán de socializar, son incompatibles.

Ahora me escribió el Condestable de Provenza, para que me explique sobre mi residencia en Brignoles o me someta a juicio. En mi respuesta mentí en algo mínimo, pero le dije que si tengo que ir a juicio, iré. Hasta ahora, nadie se había dado cuenta de esto.

Quizás una vez cumpla condena (si me enjuician), sienta que pagué los errores de la juventud, que puedo crecer y seguir adelante. Así que espero despertarme y tener un juicio en mi contra.

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