29-V-1457
Después de unas horas de descanso, el batallón hispano rompió filas para ingresar en la ciudad y almorzar. Las ordenes eran volver al campamento antes del anochecer, así que las muchachas se vistieron como civiles y entraron a Mantúa a pasear por el mercado y conocer gente.
Waltraute tenía ganas de ver a los del Badil: sabía que estaban allí, hacía meses que intercambiaba mensajes con ellos, y por fin había llegado el momento del encuentro. Esa misma mañana se habían comunicado, porque se estaba encargando de su ingreso al ejército de Swantz, y había quedado en avisarle a Carausius para que los reclute, pero era tal su emoción que olvidó hacerlo.
- Por aquí deben estar los aragoneses - le dijo, tratando de distinguirlos entre la muchedumbre de la plaza. Elvira, siempre rápida para replicar en estos asuntos, le respondió:
- Para ligar en castellano los querías, ¿no? - y ambas rieron.
Después de perder a su compañera en el mercado, llegó a la zona de las tabernas e ingresó donde estaba su comandante, Swantz. Quería avisarle de los nuevos reclutas, pero éste se encontraba muy ocupado con las damas de la ciudad. Breves instantes después entró el Alcalde, un muchacho joven, para coordinar el abastecimiento de maíz de la ciudad. Se retiraron ambos, y antes de poder decir nada, Waltraute fue interrogada sobre su estado civil y si tenía fidanzato "por allá". La gente era muy respetuosa, y estaba agradecida por la presencia de los aliados. "La guerra no ha llegado hasta aquí" escuchó varias veces, pero las minas cerradas y los carteles pidiendo que nadie viaje para evitar accidentes con los ejércitos llamaban la atención.
Salió de la taberna y caminó hasta el ayuntamiento: las otras posadas estaban llenas de gente que discutía alborotada sobre la guerra. En el edificio municipal encontró varias regulaciones interesantes, aplicables en Verona a su vuelta.
El resto del día transcurrió plácidamente, y al atardecer se encontró con Elvira en una taberna. Tomaron unas jarras de cerveza, nada que pudiera notarse al volver al campamento, y mientras charlaban animadamente entró Juzadn, un rubio veronés que militaba en el ejército de San Marco. Éste sabía de la caída de Tasminia, pero no que ellas estaban en Quarantia. Cuando se retiró, Elvira le dijo a Waltraute:
- ¿qué creería, que estamos aquí de vacaciones?
- que piense lo que quiera, si es lindo! - recibió como respuesta
- ein?
- ya sabés que me gustan los rubiecitos... - mientras decía esto, Elvira le quitó la jarra de cerveza - igual estaba pensando, cuando esté más lejos quizás le escriba a Sign...
- cuando estéis postrada en una cama, dile que extrañas sus carici--
- Hella! - la interrumpió - debería antes haberle propuesto lo otro... quizás mejor le escribo a Colombina, para que lo vigilen!- ambas comenzaron a reir, cuando entró un muchacho de la ciudad. Conversaron otro rato largo con el caballero, y luego volvieron al campamento, dado que oscurecía.
Pasada la medianoche Waltraute salió de la carpa, llevaba su espada y unas ropas de cambio, iba a una fuente termal que había encontrado la mañana anterior: se encontraba cerca de la ciudad, pero algo lejos del camino, por lo que (supuso) sería poco frecuentada.
Estuvo alrededor de una hora allí, y cuando estaba por dormirse unos ruidos la alertaron: saltó de la fuente, se vistió y apenas llegó a tomar la espada, fue atacada. Esquivó un par de golpes, desenfundó la espada y hundió el acero en el pecho del asaltante. Se quedó helada, hasta que la sangre caliente que manaba de la herida hubo recorrido todo el filo para llegar a sus manos. Retiró su arma del cuerpo, y se arrodilló junto a él.
La luna iluminó la escena, mientras la valkyria revisaba el bolso para ver sus documentos... ¡un ciudadano de Mantúa!
Cargó el cuerpo hasta la enfermería, y al pasar por la carpa general vió a Diego charlando animado con Benedetta Foscari, hija de la Chambelán de Venecia. Ingresó allí para comunicarles lo ocurrido, y mientras aclaraba su mente al hablar notó lo extraño de la situación. Antes de retirarse, le dijo a la muchacha en castellano que "no había visto nada", y ésta sonrió nerviosamente.
Llegó por fin a su carpa, dejó una nota a Carausius con los eventos nocturnos, y se fue a dormir.
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30-05-2009 04:11 : Ha golpeado a Michk. Probablemente ese golpe lo haya matado.
30-05-2009 04:11 : Ha sido atacado por Michk.
Hoy, en camino se ha cruzado con el ejército "Draghi Neri Dell'Apocalisse" dirigido por Scilaii, Michk, y el ejército "Battaglione San Marco" dirigido por Pirata83.
Hoy, en camino se ha cruzado con el ejército "Battaglione San Marco" dirigido por Pirata83, los defensores de Mantua, y el ejército "Draghi Neri Dell'Apocalisse" dirigido por Scilaii.
Después de unas horas de descanso, el batallón hispano rompió filas para ingresar en la ciudad y almorzar. Las ordenes eran volver al campamento antes del anochecer, así que las muchachas se vistieron como civiles y entraron a Mantúa a pasear por el mercado y conocer gente.
Waltraute tenía ganas de ver a los del Badil: sabía que estaban allí, hacía meses que intercambiaba mensajes con ellos, y por fin había llegado el momento del encuentro. Esa misma mañana se habían comunicado, porque se estaba encargando de su ingreso al ejército de Swantz, y había quedado en avisarle a Carausius para que los reclute, pero era tal su emoción que olvidó hacerlo.
- Por aquí deben estar los aragoneses - le dijo, tratando de distinguirlos entre la muchedumbre de la plaza. Elvira, siempre rápida para replicar en estos asuntos, le respondió:
- Para ligar en castellano los querías, ¿no? - y ambas rieron.
Después de perder a su compañera en el mercado, llegó a la zona de las tabernas e ingresó donde estaba su comandante, Swantz. Quería avisarle de los nuevos reclutas, pero éste se encontraba muy ocupado con las damas de la ciudad. Breves instantes después entró el Alcalde, un muchacho joven, para coordinar el abastecimiento de maíz de la ciudad. Se retiraron ambos, y antes de poder decir nada, Waltraute fue interrogada sobre su estado civil y si tenía fidanzato "por allá". La gente era muy respetuosa, y estaba agradecida por la presencia de los aliados. "La guerra no ha llegado hasta aquí" escuchó varias veces, pero las minas cerradas y los carteles pidiendo que nadie viaje para evitar accidentes con los ejércitos llamaban la atención.
Salió de la taberna y caminó hasta el ayuntamiento: las otras posadas estaban llenas de gente que discutía alborotada sobre la guerra. En el edificio municipal encontró varias regulaciones interesantes, aplicables en Verona a su vuelta.
El resto del día transcurrió plácidamente, y al atardecer se encontró con Elvira en una taberna. Tomaron unas jarras de cerveza, nada que pudiera notarse al volver al campamento, y mientras charlaban animadamente entró Juzadn, un rubio veronés que militaba en el ejército de San Marco. Éste sabía de la caída de Tasminia, pero no que ellas estaban en Quarantia. Cuando se retiró, Elvira le dijo a Waltraute:
- ¿qué creería, que estamos aquí de vacaciones?
- que piense lo que quiera, si es lindo! - recibió como respuesta
- ein?
- ya sabés que me gustan los rubiecitos... - mientras decía esto, Elvira le quitó la jarra de cerveza - igual estaba pensando, cuando esté más lejos quizás le escriba a Sign...
- cuando estéis postrada en una cama, dile que extrañas sus carici--
- Hella! - la interrumpió - debería antes haberle propuesto lo otro... quizás mejor le escribo a Colombina, para que lo vigilen!- ambas comenzaron a reir, cuando entró un muchacho de la ciudad. Conversaron otro rato largo con el caballero, y luego volvieron al campamento, dado que oscurecía.
Pasada la medianoche Waltraute salió de la carpa, llevaba su espada y unas ropas de cambio, iba a una fuente termal que había encontrado la mañana anterior: se encontraba cerca de la ciudad, pero algo lejos del camino, por lo que (supuso) sería poco frecuentada.
Estuvo alrededor de una hora allí, y cuando estaba por dormirse unos ruidos la alertaron: saltó de la fuente, se vistió y apenas llegó a tomar la espada, fue atacada. Esquivó un par de golpes, desenfundó la espada y hundió el acero en el pecho del asaltante. Se quedó helada, hasta que la sangre caliente que manaba de la herida hubo recorrido todo el filo para llegar a sus manos. Retiró su arma del cuerpo, y se arrodilló junto a él.
La luna iluminó la escena, mientras la valkyria revisaba el bolso para ver sus documentos... ¡un ciudadano de Mantúa!
Cargó el cuerpo hasta la enfermería, y al pasar por la carpa general vió a Diego charlando animado con Benedetta Foscari, hija de la Chambelán de Venecia. Ingresó allí para comunicarles lo ocurrido, y mientras aclaraba su mente al hablar notó lo extraño de la situación. Antes de retirarse, le dijo a la muchacha en castellano que "no había visto nada", y ésta sonrió nerviosamente.
Llegó por fin a su carpa, dejó una nota a Carausius con los eventos nocturnos, y se fue a dormir.
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30-05-2009 04:11 : Ha golpeado a Michk. Probablemente ese golpe lo haya matado.
30-05-2009 04:11 : Ha sido atacado por Michk.
Hoy, en camino se ha cruzado con el ejército "Draghi Neri Dell'Apocalisse" dirigido por Scilaii, Michk, y el ejército "Battaglione San Marco" dirigido por Pirata83.
Hoy, en camino se ha cruzado con el ejército "Battaglione San Marco" dirigido por Pirata83, los defensores de Mantua, y el ejército "Draghi Neri Dell'Apocalisse" dirigido por Scilaii.
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