sábado, 30 de octubre de 2010

Nella foresta di Verona

La menor de los hijos de Skallagrim recorrió el trayecto de memoria. Nunca hubiera querido volver tan rápido a esa zona, a Verona, pero allí estaba: frente a la piedra rúnica, la roca de la valkyria. El claro nella foresta aparecía ahora... habitado. Reparó con desazón en una tienda que se recortaba cerca de la arboleda, mas de allí surgió una voz amigable:

- Ven aquí - indicó Fricka. Wal se sentó junto a ella, y Hugin no se hizo esperar: el Tuerto, como siempre, vigilante.



La Asinia tomó las runas de Wal, para comentarle: "No necesito tirarlas para saber qué dirán."
- ¿Alguna vez oiste una leyenda de los ases intentando equilibrar gigantes y enanos?
La rubia negó con la cabeza.

- Porque no existe, y si nosotros ni lo intentamos, ¿por qué buscas lo imposible? ¿Te suena la frase "no uniré lo que las Nornas han hilado separado?

Wal asintió.

- ¿Entonces por qué te empeñas en unirlo? ¿O esa filosofía va sólo cuando te conviene? ¿Recuerdas por qué fuiste desterrada de Valhalla una vez? ¿Te gustaría volv--

- No - susurró en respuesta.

- ¿Susurras? Esperaba una voz firme, clara. - la diosa lo pensó bien - Huye.

Wal la miró incrédula. -¿Huir?

- No vuelvas hasta... no vuelvas hasta que te busque. ¡Ve! ¡Corre!

Y allí se fue, hacia las montañas, sin mas abrigo que su armadura pero bien armada.

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