Domingo por la mañana, apenas había amanecido, Brynjar preparaba un nuevo desayuno. Llevaba un delantal cubriendo la ropa, cosa que Olé notó al instante:
- Hombre, que te nos vas!
- Ay, es que esta grasa no se quita.
- Jajajaa... es cierto. Hmm hoy pondré servilletas. Pero por favor no vengas con eso a la mesa.
- Por supuesto.
En el comedor, Stian y Bjorn se sorprendían al ver a Wal bajar las escaleras, primera vez que lo hacía.
- ¿Por qué tan arreglada? - preguntó Bjorn - ¿Vas a algún lado?
- Claro, hoy es Domingo, hay Misa.
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