- ¿A cuanta gente maté, Stian? - el hombre no respondió - bueno, si no lo se yo, menos lo sabrás vos...
- desde que estás en continente, sin contar Escandinavia, sólo uno.
- El sirviente de Jean. El día que se entere... - Todos en silencio mirando a Wal, ella al suelo. - No quiero seguir así.
- ¿Así cómo?
- No sé, así. Me gustaría olvidarlo todo y volver a empezar.
- No puedes...
- Ya renuncié a la Orden
- No puedes renegar de tu nombre y tu historia.
- Puedo ocultarlos, si voy a un sitio donde me conocen sólo por una cosa.
Los cuatro vikingos se miraron. - No pensarás alejarte de nosotros.
- Podemos encajar en su mondo, nos...
- Olé y Stian hablan algo de italiano, Bjorn y yo podemos ser tus silenciosos escoltas.
- Rasuraremos nuestra barba y nos cortaremos el cabello para parecer italianos.
- Iremos con vos. Consigue la ropa, nosotros nos ocuparemos del resto.
Wal sonrió y se mordió el labio inferior, los cuatro brindarn por esa sonrisa que una semana les había costado arrancar.
- Ven, vamos a Verona. Sobre la Orden... - añadió Stian - termina de hacer lo que estabas haciendo, no sabes qué puedes encontrarte cuando llegues a la ciudad. Si culmina que sea al pisar la Hispania, no antes. Luego... - levantando su bota con hidromiel - ¡Por la nueva vida!
-
No hay comentarios.:
Publicar un comentario