miércoles, 24 de noviembre de 2010

Nella Foresta di Verona II.c.

- Ya perdimos todos las apuestas, esto se va a poner difícil. -
- Tienes razón Bjorn, nos pasamos de tiempo ya
- Si en Islandia tardamos dos meses en sacarla, acá nos tomará un año.


Diez días habían pasado de la desaparición de Wal, una semana del comienzo de la búsqueda. Y nada, ni una huella. Cayó la noche en el bosque, noche de luna nueva, los vikingos encendieron una fogata para iluminar, dar algo de calor y de paso, cocinar unos conejos que habían cazado.

Brynjar preparaba todo en una cacerola, y Stian le acercó unas cuantas nueces. El primero separó algunas, dejándolas a un lado. Luego, de las otras, trituró dos o tres.

- Eran para rellenar y hacer más comida -
- Pero esas
- señaló a las primeras que había separado - son muy amargas, ni comerías la carne del sabor que le dan y estas otras, se llaman nuez moscada. Se espolvorea un poco, no mucho porque producen alucinaciones y falta de equilibrio.
- Ja, se las guardo a Wal, seguro las usará bien en sus rituales.
- En Escandinavia no crece el árbol, y no sé cuánto se ciñe a sus recetas...


Olé escuchaba desde lejos, y paró la oreja al sentir esto último. - Quizás debiéramos buscar hierbas alucinógenas para encontrarla.
Los cuatro rompieron el frío viento con una larga carcajada. Siguieron hablando un rato más, durante la cena, y al cabo de un par de horas estaban todos durmiendo.

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