miércoles, 24 de noviembre de 2010

Nella Foresta di Verona II.d.

Fricka escuchó a los vikingos, los vió irse a dormir y volvió a Asgard. Con paso presto atravesó los portales del Valhalla, enmudeciendo a los Einherjars y al propio Tuerto que allí cenaban. Con una seña, las valkyrias y la Guardia desalojaron el recinto.

- Habla mujer - espetó el Tuerto

- Sabes a qué vengo, ni hablarte debería.

- Esto es lo que ocurre cuando una Valkyria sirve a quien no debe. ¡Aprended, valkyrias!
- exclamó volviéndose a las que estaban allí, y de paso señalando también a los guardias - Freyja o yo, nadie más debe guiarlas!

- Quedamos en que el bosque era libre, ¿Crees que no noté la ausencia de animales, de plantas comestibles, y que los vikingos están dando vueltas en círculo? ¡envías a Loki a perderla! ¡a Loki!

- Basta, mujer -

- A Loki, querido esposo mío... ¿Aún piensas que no sé de los hijos que compartes con él?


El Tuerto enfureció, pero se calmó instantáneamente. - Da igual, ya está perdida. Tres días inconsciente allí, y no será salvada por intervención de As o Van.

- Si tan seguro estás trae aquí a Loki, que deje de perder a los muchachos.

La mirada de Fricka llevaba una picardía inusual.

- Eso haré - respondió Odín, que no podia dejar se sonreir ante esa mirada. Miles de años llevaban juntos: sabía lo que significaba. Se levantó del asiento y caminó junto a ella. - El bosque vuelve a ser libre, si la encuentran veremos qué ocurre... no repararé en artilugios para que termine de irse de Midgard.

- Si ni As ni Van pueden salvarla, ni As ni Van pueden matarla. Loki cuenta como As, sólo valen acciones indirectas y nada de ultimar a sus conocidos.

- Hecho.
- mientras abría la puerta señaló - la cuidas demasiado, ni que fuera tu hija.
Fricka guardó silencio. El Tuerto la tomó del brazo y la miró fijo.

- Eres el último que podría decirme algo sobre eso.

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