miércoles, 24 de noviembre de 2010

- ¿Qué día es hoy? - preguntó Wal entre bocados
- Diez de Noviembre

Terminó de comer, ya bastante bien recompuesta, y se aprestó a responder el cuestionario.

- ¿Cómo te llamas?
- No sé
- ¿Donde naciste?
- No sé
- ¿Tienes familia?
- No
-dudó - No sé

Theo alzó las cejas y miró a los vikingos, que ingresaban en la habitación. Wal esbozó una sonrisa al verlos, "ah, esto es otra cosa" pensó.

- ¿Sabes quienes son ellos?
- Los bárbaros de hoy a la mañana, no sé sus nombres -
se encogió de hombros.
- Antes de recibir nueva información, sigamos con las preguntas.
- ¿Sabes qué es la Orden del Cuervo Rojo?

Wal negó con la cabeza.
- ¿Valhalla?
Tampoco.
- ¿Cuales son tus intereses?
- Tengo alguna afición por el dibujo, pero nunca me he destacado en el canto. No toco instrumentos musicales, y me gusta escribir cosas. También me gustan la botánica y mirar piedras.
- ¿Quién es Loki?

Nada.
- ¿Quién es el Chambelán de Venezia?
- El Conde de Feltre, Don Ludovico della Scala.
- ¿Y el Alcalde de Verona?
- LA Alcaldesa
- lo corrigió - Ira de los Ubertini, esposa de Ludovico.

- ¿Cómo se llaman tus padres?
- No-sé
- volvió a contestar, enfadada.

- Basta - interrumpió Stian - creo que entiendo por donde va la cosa.
Tomó unos papeles del escritorio de Wal y se los acercó.

- Vos sos Waltraute de Isenstein, podés reconocer tu escritura y tu firma aquí.

- Estos son papeles de la Cancillería, sí, escritos por mí. Claro, es cierto, ese es mi nombre.
- dijo mientras los revisaba.

- Naciste en Isenstein, Islandia, y estudiaste en Trondheim, donde nos conociste a nosotros. De eso unos diez años.

- Bastante tiempo
- pensó en voz alta la rubia - disculpen que no los reconozco... no sé qué me pasa. - se llevó una mano a la cabeza, y una lágrima rodó por su mejilla.

- Por ahora está bien - indicó el viejo - si te sientes descansada ponte con tu trabajo, a leer cosas de eso. Sobre tu vida... mejor ir poco a poco.

- Gracias - les dijo mientras la dejaban sola en la habitación. No tardó mucho en intentar levantarse: logró con bastante esfuerzo sentarse a la orilla de la cama, y calzarse unas pantuflas. Con dificultad llegó al escritorio, prendió una vela y se dispuso a leer las noticias de la KAP que le llegaban de los ducados italianos y de hispania.

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