Ella vio Valquirias llegadas de lejos, prestas a cabalgar al hogar de los dioses (Voluspa:30)
lunes, 16 de abril de 2012
III. Espada
sábado, 14 de abril de 2012
II. Trondheim.
Me recosté en la cama, pero no podía dormir. Ya iba una semana durmiendo poco.
El primer día nos habían presentado a los dos o tres nuevos. Había una mujer, parecida a Helga, que se ocupaba de todos, pero los otros estaban solos. Los más grandes, me enteré después, podían ir a la ciudad, pero los chiquillos debíamos quedarnos en aquel lugar.
'aquel lugar' era bastante grande, mi mundo se reduciría a la casa donde dormía, aquella donde comía y la más rara, donde nos enseñaban cosas. Había también lugar donde jugar, que para mi era lo mas importante, y una pequeña liza donde los chicos aprendían a pelear.
Había varios chicos, todos con sus espadas de madera, y uno con un guardia atrás. 'Bueno' recuerdo haber pensado mientras me quedaba tildada mirándolo, 'no debo ser la única...' y luego mi matrona me arrastró (me empujó, caminé a su lado) para llevar una carta que habían escrito mis padres al Gothi que dirigía el lugar. Tildada estuve hasta que me di cuenta de que él me miraba: bajé la vista y presté atención al sacerdote, que me hablaba:
-... Espero que seas tan buena alumna como tu hermana - dijo antes de leer la carta: luego de hacerlo su expresión cambió, -que te comportes como... Bien - agregó. Años después entendería que algo le hizo bajar las expectativas.
La primer semana fue rara, mi insomnio primero preocupó a Helga, luego a la celadora, luego al Gothi. El que supiera ya leer también. Aún era pequeña, de edad y de estatura, pero decidieron que podían ocupar mi tiempo libre -en el cual, convengamos, no hacía nada-, y la semana siguiente empecé a jugar en la liza y con los caballos, y pude dormir bien.