Si me preguntan donde estoy, responderé en la cubierta del Drakkar, la nave insignia de mi Orden, Mi barco. Veo las olas repicar suavemente a babor y estribor, mientras mi cabeza da vueltas en una idea, y mi dualidad deja a mi mente inmersa en un combate eterno. Sé que soy, como mínimo, dos personas. Una amable e ingenua, la otra... dejémosla en pícara y
conspiranoica. Mi problema surge cuando no sé responder a algo, debido a que la segunda parece tener razón.
Quizás sea un error tremendo escribir estas palabras, porque si alguien llegara a leerlo (si es que alguien lee esto) y fuera la persona equivocada (¿hay personas correctas?) podría generarse algo complicado. ¿Hay personas correctas? me repregunto. No, porque sino lo publicaría en el Jardín. Si lo hago acá es porque sé que nadie me presta atención.
Podría luego disertar sobre la falsedad o veracidad de mi hipótesis. Esta hipótesis es casi teoría, y es a mis ojos sencillamente perfecta. El problema es que si es todo falso, estaré cometiendo una terrible injusticia para con mis conocidos. Si en cambio es verdad, tampoco sé qué estaría probando con esto.
Llegó a mis manos, cruel paloma mensajera, una propuesta que verifica mi hipótesis. Sabemos que la vida es un tejido multidimensional, donde los hilos que tejen las Nornas viven cruzándose, y el hecho de que sea mi hermana, casi más la única persona a la cual no puedo negarme, quien hace la proposición es como mínimo llamativo. Y me duele, claro, y es lo que me causa esta sensación y esta tormenta interna: era el movimiento necesario para frenarme, y si todo es cierto, entonces soy transparente y me conocen de sobra, y no dejaré de ver oscuridad a mi alrededor que no está causada por la luna llena en el Mar de Liguria, sino por todo.
La próxima vez, si es que la hay, que alguien le comente que quiere ofrecerme algo, y usted piense que no lo merezco, u otro lo merece más, por favor no me hable de ello. Más si es el interlocutor elegido por aquel
dador.
Ojos que no ven, corazón que no siente.¡No quiero sentir más! No seguiré escribiendo, y esto... a aquella botella vacía y al mar.